Un robot que puede jugar al yoyo en la oscuridad suena tan inutil como una tetera de chocolate, pero podría ser un paso importantisimo hacia el desarrollo de robots de bajo costo con alta movilidad
Estudiando los movimientos involucrados en actividades ritnicas y periódicas como jugar yoyo o hacer malabares puede ayudar a hacer mas estables los robots al caminar, dice Peter Bentley, un especialista de computación bioinspirada de la University College London. “La dinámica ciclica de el yoyo comparte algunas propiedades con el comportamiento cíclico del movimiento de las extremidades”, dice. “Entonces si podemos hacer que losrobots juegen más efectivamente al oyo, también podriamos ser capaces de hacerlos caminar ycorrer más efectivamente”
Un equipo liderado por el investigador Leon Zlajpah del instituto Jožef Stefan en Liubliana, Eslovenia, ha desarrollado previamente software que le permite a un brazo robotic controlar un yoyo simulado en una pantalla de compzutador. El robot usaba una camara para observar el progreso del yoyo, lo que permite al sistema de control halarlo hacia arriba exactamente antes de que alcanzara el final de la cuerda.
Sin embargo, los sensores sofisticados y el procesador necesario para que el robot lleve a cabo tareas usando unicamente visión son relativamente costosos deice Miriam Zacksenhouse, una investigadore del Instituto de Tecnología e Isrrael en Haifa. Robots más económicos que puedan funcionar y trabajar en toda condición, incluyendo oscuridad o mal clima, necesitarán sentir el camino en tareas como caminar o correr.
Zacksenhouse y sus colegas desarrollaron un robot que puede usar un yoyo sin ningún tipo de información visual. En vez de eso el robot responde al cambio de la fuerza, y la hace cambiar, justo antes que el yoyo alcance el final de la cuerda desenrrollada.
Su truco, como se reportó en el IEEE Transactions on Robotics, es usar sensores en el brazo del robot que detectan ese halon y lo realimentan como información de entrada del sistema de control del robot. Esta información es luego usada para ajustar un circuito electrónico que dirige los moviemientos del brazo, de tal manera que el brazo es “conciente” por si mismo de los movimientos del yoyo. “Hemos aprendido a estabilizar el movimiento del yoyo usando una simple retroalimentación de fuerza que es proporcionada una vez cada ciclo, en vez de una retroalimentación visual continua y complicada”, dice Zacksenhouse.
Vía: New Scientist


